lunes, 6 de julio de 2009

HISTORIA CLINICA GENERALIDADES
















HISTORIA CLINICA
GENERALIDADES-SINTOMAS

Las secciones que constituyen la Historia Clínica y el Examen Físico, permiten recoger la información necesaria para plantear las Hipótesis Diagnósticas.

• Identificación del paciente.
• Motivo de consulta (Problema principal).
• Anamnesis próxima (Enfermedad Actual).
• Antecedentes:
a. Mórbidos (médicos y quirúrgicos).
b. Ginecoobstétricos en mujeres.
c. Hábitos.
d. Medicamentos.
e. Alergias.
f. Antecedentes sociales y personales.
g. Antecedentes familiares.
h. Inmunizaciones.
• Anamnesis por sistemas.

• Examen Físico General.

0. Posición y decúbito.
1. Marcha o deambulación.
2. Facie y expresión de fisonomía.
3. Conciencia y estado psíquico.
4. Constitución y estado nutritivo. Peso y talla.
5. Piel y anexos.
6. Sistema linfático.
7. Pulso arterial.
8. Respiración.
9. Temperatura.
10. Presión arterial.

• Examen Físico Segmentario.
o Cabeza.
o Cuello.
o Tórax.
�� Mamas.
�� Pulmones.
�� Corazón.
o Abdomen y regiones inguinales.
�� Hígado.
�� Bazo.
�� Riñones.
o Genitales externos.
o Columna y Extremidades.

• Exámenes específicos:
o Tacto rectal y de próstata.
o Ginecológico.

• Examen neurológico.
0. Conciencia y examen mental.
1. Nervios craneales
I. Nervio olfativo.
II. Nervio óptico y fondo de ojo.
III. Nervio motor ocular común.
IV. Nervio troclear o patético.
V. Nervio trigémino.
VI. Nervio abducente o motor ocular externo.
VII. Nervio facial.
VIII. Nervio auditivo.
IX. Nervio glosofaríngeo.
X. Nervio vago.
XI. Nervio espinal accesorio.
XII. Nervio hipogloso.
2. El sistema motor (movimientos, fuerzas, tono, reflejos, coordinación).
3. Examen de la sensibilidad (dolor y temperatura, posición y vibración,
tacto superficial, discriminación de distintos estímulos).
4. Signos de irritación meníngea.

Hipótesis diagnósticas.

Confección de una ficha clínica

La Ficha Clínica de un paciente consta de varias secciones que se guardan en una carpeta
en cuya portada o carátula se identifica el nombre del paciente, su número de C.I. (o el número de asegurado). También es un buen lugar para anotar en forma destacada si hay alergias (p.ej.: a la penicilina).

Las secciones que se encuentran en la ficha clínica son las siguientes:

a. En el caso de una hospitalización:
1. Anamnesis o historia clínica.
2. Examen físico (general y segmentario).
3. Diagnósticos.
4. Fundamentos de los diagnósticos y plan a seguir.
5. Evoluciones diarias de la situación del paciente.
6. Indicaciones y tratamientos (debe anotarse cada día).
7. Exámenes efectuados con sus resultados.
8. Epicrisis o Resumen de Egreso al momento del alta del paciente.

b. En el caso de consultas o controles en la consulta:
0. Resumen del motivo de la consulta.
1. Hallazgos positivos del examen físico.
2. Hipótesis diagnósticas.
3. Resultado de exámenes.
4. Indicaciones para la casa.

c. Otra documentación:
0. Hojas de estadística del hospital.
1. Formularios de consentimientos del paciente para efectuar determinados procedimientos o tratamientos.

La confección de una anamnesis o historia clínica y la forma de efectuar un examen físico completo, son los elementos más esenciales de la semiología.
Estos son procedimientos que se efectúan en cada consulta, tanto si el paciente está hospitalizado o es ambulatorio.

Mediante la historia clínica y el examen físico es posible llegar a conocer del punto de vista clínico lo que al paciente le ocurre, y sobre la base de esta información se plantean las hipótesis diagnósticas.

Una vez planteados los diagnósticos es necesario dejar el tratamiento correspondiente. Si no es claro lo que tiene el paciente conviene efectuar exámenes para fundamentar o descartar algunas de las hipótesis diagnósticas que
se han propuesto sobre la base de la clínica.

Las anotaciones que se dejan a lo largo del tiempo permiten saber lo que ha ido ocurriendo con el paciente.

Cuando los enfermos salen del hospital es muy importante efectuar la epicrisis o resumen de egreso en donde que se deja constancia en forma resumida de lo que ocurrió durante la hospitalización.

Definiciones

Síntomas: Son manifestaciones de una alteración orgánica o funcional que sólo es capaz de apreciar el paciente (p. ej., el dolor).

Signos: Son manifestaciones objetivas de una enfermedad o estado que pueden ser constatados en el examen físico (p.ej., ictericia).

Síndrome: Es un conjunto de síntomas y signos que existen a un tiempo y definen clínicamente un estado morboso determinado. Un síndrome puede deberse a varias enfermedades (p.ej., síndrome anémico, que puede deberse a una anemia hipocroma, aplástica o hemolítica).

Enfermedad: Es una alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, que en general se debe a una etiología específica, y que se manifiesta por síntomas y signos característicos, cuya evolución es más o menos previsible (p. ej., enfermedad reumática).

Diagnóstico: Es la identificación de un cuadro clínico basado en los síntomas, signos o manifestaciones de éste. Los diagnósticos pueden plantearse a nivel de síndrome (p. ej., insuficiencia cardíaca, síndrome ictérico), o de acuerdo a la enfermedad (p. ej., estenosis mitral, coledocolitiasis).

En la historia clínica se identifica lo que le ha ocurrido al paciente, pero, en especial, se identifican los síntomas. En el examen físico se identifican los signos clínicos de la enfermedad. En base a esta información se plantean las hipótesis diagnósticas.

Síntomas frecuentes de encontrar en la práctica clínica

El conocer los síntomas, sus características, y con qué otros síntomas se relacionan, ayuda al desarrollo de la conversación con el paciente y, en la práctica, más eficiente para captar la situación.

Si el paciente dice tener tos, se tratará de caracterizarla y se investigarán otras manifestaciones con las cuales frecuentemente se presenta: expectoración, fiebre, disnea, etc. Si la molestia es dolor al orinar, se preguntará también sobre la frecuencia, la cantidad, horario, si ha tenido fiebre, etc.

Mientras más conocimientos se tiene respecto a la forma de presentarse las enfermedades, la asociación de ideas resulta más fácil, los interrogatorios son más dirigidos, la información se obtiene en forma más rápida, todo el proceso es más entretenido.

La gran cantidad de síntomas que se deben investigar no debe agobiar a la persona que realice la historia clínica. De todos ellos, algunos son más importantes y otros son menos relevantes. Es conveniente aprender a escoger bien las preguntar, investigar lo que es más importante. Poco a poco, se va aprendiendo a ubicar y relacionar los distintos síntomas y manifestaciones entre sí, de modo de captar lo que al paciente le ocurre.

Aunque cada síntoma puede tener un nombre técnico que forma parte de la jerga médica habitual, es necesario preguntarle a los pacientes en una forma que entiendan y después, al momento de presentar la historia o escribirla en la ficha clínica, se usarán los nombres que correspondan. La capacidad de comunicarse con el enfermo en su mismo lenguaje es fundamental. Sea éste analfabeto, campesino, obrero, universitario o intelectual, hay que situarse en el contexto de cada uno de ellos.

Identificación de los síntomas.
Durante la conversación con el paciente, se investigan los síntomas y se tratan de caracterizar. En general, se debe precisar:

1. Qué es lo que siente.
2. En qué parte del cuerpo siente la molestia y hacia dónde se irradia (esto es muy válido cuando se trata de un dolor).
3. Cuándo comenzó el síntoma.
4. Cómo ha evolucionado.
5. Con qué se modifica (ya sea aumentando o disminuyendo su intensidad, o variando su carácter); puede ser con alimentos, posiciones corporales, medicamentos, etc.
6. Con qué otros síntomas o manifestaciones se asocia.

Es conveniente establecer una prioridad en el análisis de los distintos síntomas, ya que algunos tienen más relevancia que otros (p. ej., dolores, disnea, pérdida de conciencia).

Cuando de trata de un dolor, y siguiendo el esquema anterior, se debe precisar:
1. Dónde duele.
2. Cuál es el carácter del dolor, o cómo duele.
3. Qué intensidad alcanza y cómo varía.
4. Hacia dónde se irradia.
5. Con qué aumenta y con qué disminuye (posiciones, alimentos, medicamentos, etc.).
6. Cómo evoluciona en el tiempo.
7. Con qué otras manifestaciones se asocia.
Carácter del dolor.
Algunos tipos de dolor son :
• Cólico: es aquel que aumenta de intensidad hasta llegar a un máximo y luego disminuye; es característico de vísceras huecas que poseen una pared muscular (p.ej.: intestino, vesícula biliar, colédoco, uréter, conductos de glándulas salivales e incluso el útero).
• Urente: como una quemadura (p.ej., dolor del herpes zóster que afecta un dermátomo).
• Dolor de carácter sordo: tiende a ser mantenido, de intensidad leve a mediana, pero puede llegar a ser bastante incómodo.
• Constrictivo: de tipo opresivo (p.ej.: dolor de origen coronario, angina de pecho).
• Pulsátil: asociado al pulso arterial (p.ej., inflamación de un dedo después de
un golpe).
• Neuralgia: dolor que sigue el recorrido de un nervio (p.ej.: neuralgia del trigémino).
• Pungitivo o de tipo punzante (p.ej., "puntada de costado" en cuadros de irritación pleural, que aumenta en la inspiración).
• Fulgurante: como un rayo o una descarga eléctrica (p.ej.: en los miembros inferiores en la tabes dorsal).
• Terebrante: intenso, como si fuera producido por un taladro (p.ej.: algunas odontalgias).

Intensidad del dolor.
Según la intensidad, el dolor puede interferir de distintas formas: limitar los movimientos, afectar la actividad diaria y el estado anímico, no dejar dormir, etc.

Es una sensación que sólo la siente quien la sufre. Se debe tratar de estimar la intensidad. Para esto tiene que evaluar las expresiones que usa el mismo paciente, ver en qué medida lo afecta, qué hace para aliviarlo, qué analgésicos requiere usar. Una forma de graficar este aspecto es pedirle al paciente que ubique su dolor en una escala del 1 al 10, siendo 10 el dolor más intenso que pueda existir.

Evolución del dolor y cómo se modifica.
Puede aparecer en forma brusca (p.ej., cefalea por hemorragia subaracnoídea) o más gradual (p.ej., cólico renal). La forma como termina el dolor también puede ser importante.

Lo pueden aumentar alimentos, movimientos, la tos, el respirar profundo, el pujar, el ayuno, el contacto directo o presiones físicas ejercidas. En cambio, se puede aliviar con analgésicos simples, morfina, una bolsa con agua caliente o aplicación de hielo, posiciones determinadas, masajes, ultrasonido, acupuntura, etcétera.

La evolución puede ser corta o larga, de minutos, días, o más tiempo. Puede presentarse en crisis que pasan totalmente o dejan un trasfondo de dolor.

Se habla que un dolor tiene ritmo cuando cambia durante el día en relación a factores específicos (p. ej., en la úlcera duodenal la molestia pasa cada vez que el paciente ingiere alimentos). Se habla de período cuando el dolor se presenta varios días seguidos para luego ceder y, eventualmente, reaparecer un tiempo después (p. ej., el mismo caso de la úlcera duodenal que sana, y después de unos meses o años, reaparece).

Ejemplo de algunos dolores.
• Un dolor coronario: "Paciente de sexo masculino, de 68 años, con antecedentes de tener una diabetes mellitus y ser fumador, que 4 horas antes comenzó con un dolor precordial, opresivo, en relación a esfuerzo físico, que llegó a tener una intensidad 8, en la escala del 1 al 10, y duró veinte a treinta minutos. Se irradiaba a la mandíbula y el brazo izquierdo. Usó una tableta de Isosorbide bajo la lengua y notó algo de alivio. En los momentos de mayor dolor presentó diaforesis, disnea y sensación de muerte inminente".

• Un cólico intestinal: "El paciente comió mariscos crudos la noche anterior y en la madrugada comenzó a presentar dolor abdominal difuso, de carácter sordo, con exacerbaciones cólicas, más intensas en el hemiabdomen inferior.
Posteriormente se agregó diarrea, fiebre hasta 38,9ºC y tuvo, en una oportunidad, vómitos alimenticios. Con una bolsa de agua caliente sobre el abdomen y unas gotas de un espasmolítico nota que se alivia".

• Un dolor que sugiere una jaqueca: "Paciente de 26 años, que viene presentando en los últimos 5 años crisis de dolor de cabeza, que tiende a abarcar la mitad del cráneo, ya sea en un lado o en el otro, incluyendo la región periocular, que es de carácter opresivo o pulsátil, y que se asocia a náuseas y vómitos. El dolor tiende a presentarse en distintas circunstancias: antes de las menstruaciones, con el cansancio, al comer chocolates y muchas veces no se logra identificar una causa específica. Si la paciente duerme unas horas, el dolor se alivia o desaparece".

Algunos síntomas con los que conviene familiarizarse, se desglosan a continuación de acuerdo a cada sistema :

Síntomas relacionados con los sistemas respiratorio y cardíaco.


Tos: Puede ser ocasional, persistente, intensa, seca o húmeda, de predominio nocturno, en relación a ejercicios, etc. Cuando se asocia a expectoración, ésta puede ser de aspecto mucoso, mucopurulento (de color amarillento) y, en ocasiones, presenta sangre (expectoración hemoptoica).
Hemoptisis: Cuando lo que sale junto con la tos es sangre fresca.
Epistaxis: Pérdida de sangre por la nariz.
Rinorrea: Salida de abundante moco o secreción acuosa.
Descarga posterior: El paciente siente que está tragando secreciones en el curso de una sinusitis, o sangre por una epistaxis
Disnea: Sensación de falta de aire, como si el paciente estuviera ahogado o sofocado. Este síntoma puede derivar de problemas pulmonares, cardíacos o anemias intensas. Si el paciente nota que respira mejor estando sentado o semisentado, y no tolera estar acostado plano porque presenta disnea, se dice que tiene ortopnea. En cambio, como ocurre en algunos pacientes en insuficiencia cardíaca en las noches, si después de estar acostado plano un rato necesita rápidamente sentarse en la cama, porque sólo así respira mejor, se dice que tiene una disnea paroxística nocturna (se reabsorben líquidos de edemas que sobrecargan el sistema cardiovascular). La disnea en los pacientes con insuficiencia cardíaca se caracteriza porque se presenta en relación a la magnitud del esfuerzo físico. Conviene precisar si aparece al caminar un número determinado de cuadras, al subir una escalera, al efectuar esfuerzos mínimos como ir al baño o llega a limitar tanto al enfermo que lo obliga a estar en reposo.
Angina o angor. Dolor en la región precordial de tipo constrictivo, que se presenta en relación a esfuerzos físicos y que se irradia a la mandíbula, al hombro o al brazo izquierdo puede ser por insuficiencia coronaria (conviene tener presente que "angina" es también un término que se usa para referirse a inflamaciones de las amígdalas y tejidos vecinos). Si el dolor se prolonga por más de veinte minutos puede estar instalándose un infarto al miocardio, en cambio, si se presenta en reposo, puede tratarse de una ángor inestable. Existen también otras causas que pueden dar dolor en la parte anterior del pecho como una inflamación de una articulación costoesternal (síndrome de Tietze o costocondritis), un espasmo esofágico, una pericarditis, un tumor en el mediastino o una afección de una vértebra cuyo dolor se irradia hacia adelante.
El dolor de una inflamación de la pleura es de tipo punzante, aumenta cada vez
que el enfermo trata de respirar profundo, y se localiza de preferencia en un lado del tórax (puntada de costado). Debe plantearse un diagnóstico diferencial con un neumotórax de instalación brusca, un problema de la parrilla costal (p.ej., fractura costal), y a veces, puede ser un herpes zóster (aunque es más urente y se ubica según la distribución de los dermátomos).
Es frecuente que en cuadros respiratorios se den asociaciones como tos, expectoración, fiebre y dolor torácico; en insuficiencia cardíaca se presenta disnea de esfuerzos, ortopnea, disnea paroxística nocturna, edema de extremidades inferiores y nicturia; en problemas coronarios agudos de tipo anginoso se presenta dolor precordial constrictivo, habitualmente en relación a esfuerzos físicos, angustia, sensación de muerte inminente, diaforesis, disnea.

Síntomas relacionados con el sistema digestivo.
Odinofagia Dolor en la garganta al tragar
Disfagia. Es una dificultad para tragar o para que los alimentos bajen por el esófago.
Pueden distinguirse 2 tipos:
Disfagia lógica: La dificultad comienza con los líquidos y paulatinamente progresa a alimentos sólidos, de mayor consistencia.
Disfagia ilógica. Dificultad se presenta en forma poco predecible, a veces con líquidos y otras con sólidos
Por el nivel al cual afecta se distinguen:
Disfagia alta: Dificultad para tragar a nivel de la orofarínge, seguramente por un problema de coordinación muscular
Disfagia baja: Dificultad para tragar a nivel retroesternal, por una estenosis esofágica.

Dolor en abdomen Algunos ejemplos son:
En la región del epigastrio puede presentarse un ardor o "acidez" que sube por la región retroesternal y representa una pirosis debida a reflujo gastroesofágico. También se puede presentar un dolor que aparece de preferencia en momentos que el estómago está vacío y que se calma al ingerir alimentos, y puede representar la manifestación de una úlcera péptica. Si el dolor es en la región del hipocondrio derecho y aparece después de ingerir alimentos grasos o frituras, puede deberse a una colelitiasis. Un dolor periumbilical o del hemiabdomen superior, que se irradia al dorso, y que aparece después de una transgresión alimenticia, con abundante ingesta de alcohol, podría ser por una pancreatitis aguda. Un dolor abdominal que se presenta en personas mayores después de las comidas, a tal punto que las lleva a comer menos para evitar la molestia, podría deberse a una estenosis de una arteria como la mesentérica superior. Un dolor que parte en la región del epigastrio y migra hacia la fosa ilíaca derecha puede ser una apendicitis aguda.

En cambio, si el dolor se localiza en la fosa ilíaca izquierda, y afecta una persona mayor, podría ser por una diverticulitis. Las personas con diarrea, frecuentemente presentan cólicos intestinales. Las mujeres tienen, con frecuencia, dolores en el hemiabdomen inferior debidos a problemas ginecológicos de distinta naturaleza. Por último, personas con trastornos funcionales del colon pueden tener dolores difíciles de caracterizar, que cambian de ubicación, que van y vienen, y que frecuentemente se asocian a sensación de distensión abdominal o de estar con meteorismo.
Anorexia Falta de apetito
Náuseas. Deseos de vomitar
Vómitos. Expulsión violenta por la boca de materias contenidas en el estómago.
Cuando se analiza el contenido de los vómitos, pueden ser de diferentes tipos:
Alimenticios. Si contienen alimentos
Biliosos. Cuando son amarillentos por su contenido en bilis
Porráceos. Cuando son de color oscuro, contienen alimentos parcialmente digeridos y se presentan en cuadros de obstrucción intestinal
Fecaloídeos. Si impresionan tener material fecal.
Hematemesis. Si el vómito es hemático. Debe diferenciarse la hematemesis, que es la eliminación de material hemático proveniente del estómago y que se elimina con arcadas, de la hemoptisis, que es la eliminación de expectoración hemática con la tos.
Respecto a la evacuación intestinal conviene preguntar la frecuencia con que
ocurre. Normalmente es diaria o cada dos días.
Constipación o estreñimiento: Disminución en la frecuencia de la evacuación intestinal normal.
Para hablar con el paciente sobre estos aspectos, según de quien se trate, se le
pregunta respecto a su "evacuación intestinal", "hacer caca", "hacer del cuerpo" y
muchas veces se usa el término "obrar".
Es importante preguntar sobre el aspecto y consistencia de las deposiciones.
Diarrea. Deposiciones líquidas. Esta, a veces, se asocia a mucosidades y en ocasiones, se distingue sangre fresca.
Disentería: Un cuadro de diarrea con mucosidades y sangre.
Deposición lientérica. La presencia de alimentos no digeridos, como arroz, carne o trozos de tallarines. Esto no se incluye la presencia de fibras como hollejos, que son normales de ver.
Deposición esteatorreica. Es la presencia de mayor contenido de aceite o grasa, que da un aspecto más brillante, y en el agua del escusado deja gotas de grasa.
Hematoquecia, rectorragia, colorragia o hemorragia digestiva baja. Es la presencia de sangre roja (depende de si se conoce de dónde viene el sangramiento).
Melena. Deposición negra como alquitrán, de olor más penetrante y fuerte que lo habitual, y de consistencia pastosa y que representa un sangramiento digestivo alto, o sea, que viene de alguna parte más arriba del ángulo de Treitz, que se ubica al final del duodeno. Un sangramiento alto, pero con un tránsito intestinal muy acelerado, podría dar una deposición con sangre fresca. Al contrario, un sangramiento de la parte final del íleon, con tránsito lento por el colon, puede dar una deposición más oscura. También puede dar una deposición más oscura la ingestión de medicamentos como preparados con fierro.
Pujo. Contracciones voluntarias o involuntarias a nivel rectal como para seguir evacuando
Tenesmo. Deseo de seguir evacuando aunque no existan deposiciones para eliminar.
Estos 2 últimos síntomas pueden ser presentados por la persona con diarrea profusa que tiene ya irritada la mucosa del recto.

Síntomas relacionados con el sistema nefrourológico.

Disuria de esfuerzo. Dificultad para orinar, como ocurre en personas con crecimiento de la próstata
Disuria dolorosa. Cuando duele al orinar, como en una cistitis.
Poliaquiuria. Orinar en forma frecuente
Poliuria. Orinar en gran cantidad en las 24 horas -sobre 2.500 ml-.
Nicturia. Si el paciente orina más cantidad en la noche que en el día.
Dolor de cólico renal. Tiende a ubicarse en una de las fosas renales y se irradia hacia la región de los genitales externos; es de gran intensidad, produce mucha inquietud en el paciente, sin poder encontrar una posición que lo alivie, y con frecuencia puede acompañarse de náuseas y vómitos.
Hematuria. Cuando la orina sale teñida de sangre. Para distinguirla sirve fijarse en el color (como "agua de carne") y es frecuente que si se deja reposar en un recipiente los glóbulos rojos decantan en el fondo. También puede dar una orina más oscura una hemoglobinuria por una hemólisis masiva, algunos medicamentos, o simplemente porque está más concentrada.
Coluria. Orina impregnada con pigmentos biliares; se caracteriza porque al agitar la muestra tratando de formar espuma, ésta tiene color amarillo (lo que no ocurre en otras causas de orinas oscuras en que la espuma es blanca).
Cuando existe proteinuria la orina puede ser más espumosa. Si existe una infección urinaria, la orina tiende a ser turbia y tiene un olor más fuerte. También una mayor cantidad de cristales puede dar un aspecto turbio que eventualmente puede pasar si la orina se deja reposar.

Síntomas relacionados con el sistema nervioso.

Una de las consultas más frecuentes es la cefalea. Algunas características pueden servir para diferenciarlas.
Jaqueca. El dolor tiende a presentarse como una hemicránea
Cefalea tensional El dolor de localiza en la región occipital o en las regiones parietales; las cefaleas que son reflejo de una hipertensión endocraneana tienden a ser matinales y se pueden acompañar de vómitos explosivos.
Vertigo. Si la persona nota que está mareada y todo "gira" a su alrededor, se trata de un vértigo.
"Mareo". Puede denotar distintos significados, tal como sentirse inestable, estar "como flotando en el aire", tender a desviarse a un lado, etc. Es también la sensación que tienen algunas personas al navegar.
Tinnitus o acúfenos. Son los ruidos en los oídos.
Fotofobia. Es la molestia o intolerancia anormal a la luz.
Diplopia. Es cuando se ve doble; es más frecuente que se manifieste al mirar hacia un lado.
Amaurosis. Es una ceguera sin una lesión aparente del ojo, pero que compromete la retina, el nervio óptico o la corteza visual.
Parestesias. La sensación de "hormigueo" o "adormecimiento" .

Síntomas generales.

Fiebre. Es necesario caracterizar adecuadamente: cuándo comenzó, cómo varía entre el día y la noche, qué temperaturas se alcanzan, qué síntomas se presentan.
Síndrome febril. Involucra, además de la temperatura elevada, una serie de manifestaciones tales como dolores al cuerpo, cefalea, taquicardia, polipnea, piel algo sudorosa, mejillas eritematosas, ojos brillantes, orina más oscura y escasa.
Pérdida de peso. Se debe preguntar desde cuándo que se ha registrado, de qué magnitud es, y qué otras manifestaciones se han presentado. Por ejemplo, un paciente diabético que está descompensado, puede presentar polidipsia, poliuria y polifagia. Si se trata de un síndrome de malabsorción se presentará diarrea y posiblemente esteatorrea y lientería. En un hipertiroidismo puede haber polidefecación, intolerancia al calor y nerviosismo. Además de los ejemplos mencionados, existen muchas otras causas por las que una persona puede bajar de peso: cánceres, infecciones prolongadas, depresiones, etc.
Astenia o la adinamia, estado en el cual el paciente se siente decaído, con falta de fuerzas.
Esta presentación de síntomas es una introducción a la práctica clínica. El contacto con los enfermos es lo que permite conocerlos mejor.

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